Hace un tiempo estaba platicando con mi ayudante en Bafar, el buen Ropo, y en la platicá surgió que un teclado estaba más sucio que un excusado.
Recuerdo haberle debatido débilmente pues se me hacía un concepto bastante difícil de aceptar, sin embargo hace unos meses, encontré un artículo en ZDNet sobre el tema y vaya que reafirmó la aseveración de mi amigo. Aquí traduzco libremente el artículo.
En dicho artículo entrevistaron a Claire Burke, director de una empresa llamada "Keep it Clean".
La empresa se dedica a hacer limpieza al hardware de sus clientes y entre otras cosas explicaba que en los teclados generalmente se encontraban clips, migajas diversas, cabello o bello, chicle y hasta frituras entre otras cosas.
Por otra parte, investigadores de una firma llamada "Which Computing" revisaron más de 30 teclados de oficinas típicas de Londres y encontraron bacterias suficientes como para poner en peligro de enfermarse a cualquiera. Es más, uno de los teclados tuvo que ser sustituído ya que contenía 150 veces el límite recomendado de bacterias, cinco veces más que una tapa de baño que fue revisada en la misma operación.
Usualmente esto se da debido a que el usuario de la computadora come en su lugar y deja caer migajas en el teclado, lo que facilita el crecimiento y sustención de bacterias.
Y en empresas donde hay rotación de personal con el mismo equipo, como "Call Centers" o empresas que dan soporte las 24 horas, el problema se agrava, ya que son varios usuarios por un mismo teclado.
Se llega al grado de que deberían simplemente tirar a la basura el teclado y sustituirlo, sin embargo muchas empresas no pueden hacer eso de forma tan simple, así que continuan con sus teclados poco higiénicos.
Continuando con la entrevista, se le preguntó a Burke qué eran las peores cosas con las que se había topado y su respuesta fueron "laptops olorosas" continuado por "si la gente gasta tanto en equipo, ¿porque deja que se dañe de tal manera?"
"Es muy fácil saber si el usuario de una computadora come frituras con sal o vinagre, porque al teclado siempre se le quedará el olor"
Otros de sus menos favoritos son la mugre que se le pega a los ratones por debajo, la pelusa en los teclados que "llega de ninguna parte", las numerosas migas que atrae el equipo de cómputo, así como la mugre que embarran en los lados de los teclados los usuarios.
Este artículo se publicó originalmente en silicon.com
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